🎭 “¿Eso lo hiciste tú sola?” y otras formas elegantes de minimizar tu esfuerzo

Vive la vida que deseas

No hace falta un insulto directo para herir.
A veces, basta una pregunta disfrazada de curiosidad para desestabilizar tu confianza o hacerte dudar del valor de lo que has creado. Y si alguna vez has trabajado con el alma en algo —ya sea escribir un libro, diseñar una web, componer una canción o emprender un proyecto—, sabes exactamente de qué estoy hablando.


😏 “¿Lo hiciste tú o te ayudaron?”

Hay preguntas que no buscan respuesta. Buscan debilitar. Son lanzadas como dardos camuflados en sonrisas o en supuesta “admiración”, pero esconden algo más profundo: la incapacidad de valorar el esfuerzo ajeno sin necesidad de rebajarlo.


🤔 ¿Por qué pasa esto?

Porque a veces tu trabajo activa inseguridades en el otro. Porque tu constancia confronta su pereza. Tu talento les recuerda sus miedos. Tu logro los pone frente a su inacción. Y en lugar de inspirarse, eligen desmerecer.


🎨 Crear no es fácil

Cuando alguien trabaja desde el alma, con disciplina y fe, no necesita justificar cada paso. Pero tampoco está obligado a aceptar la minimización pasiva-agresiva de su esfuerzo. La creatividad es frágil, y también valiente. Merece respeto, no sarcasmo.


¿Qué hacer ante esto?

  1. Responder con claridad: “Sí, lo hice yo. Con mucho trabajo y cariño.”
  2. No justificarte ni sobreexplicarte: Tu obra habla por ti.
  3. Observar con distancia: A veces no es sobre ti, sino sobre ellos.
  4. Recordar tu por qué: Tú sabes lo que te costó. Nadie puede invalidarlo.

🌟 Tu trabajo creativo no necesita permiso para ser valioso

No te apagues para no incomodar. No minimices para agradar.
A quienes brillan desde su autenticidad, siempre habrá alguien que intente ponerles sombra. Pero tú, sigue. Porque la luz que nace de lo verdadero no se negocia.


✍️ “Quien te hace dudar de lo que vales, teme lo que representas.”

Scroll al inicio